¿Qué es la imagen corporativa de una empresa?

Una identidad de marca es la impresión que deja una empresa en su audiencia y tiene mucho ver con el impacto visual que provoca, sí. Pero, esto no significa que una marca se trate sólo de apariencia. Y, de hecho, este es uno de los grandes errores que asumen muchas empresas, creer que una marca es sólo un diseño, un logotipo, una campaña, una identidad visual….

El valor de la marca va mucho más allá del diseño de un sitio web o una tarjeta de presentación. En realidad, es el gran activo de nuestro negocio a la hora de lograr nuestros objetivos de impacto. Claro que una identidad visual es el rostro de nuestra marca y nos ayuda a comunicarla. Pero no es la entidad única que identifica nuestra marca. Además de la imagen con la que nos presentamos, cada uno de los aspectos de nuestro negocio contribuye a la identidad de nuestra marca, pero por encima de todo, es la percepción emocional que trasmitimos lo que más importa. ¿Qué piensa la gente de nosotros? ¿Cómo le hacemos sentir?

A pesar de la importancia que tiene como eje fundamental de una compañía, el desarrollo de la marca no siempre se percibe como una prioridad para responsables de la toma de decisiones de una empresa. Como no se puede traducir su impacto en ventas de forma directa, el valor de la marca se pasa por alto. ¿Y qué acaba ocurriendo? Que se lanza al mercado una imagen sin pensarlo mucho, sin una reflexión detrás, desalineada por completo a los objetivos y la misión y visión de la empresa. ¡Un desastre! Porque una marca es la personalidad de la empresa, la personalidad que se muestra al equipo y a los clientes. La identidad corporativa es una herramienta que ayuda a que el alma de nuestra organización se muestre a través de la forma en que nos comunicamos con palabras e imágenes sobre unos valores. 

Además de la imagen visual, cada uno de los aspectos de un negocio contribuye a la identidad de una marca. Pero, por encima de todo, es la percepción emocional que trasmitimos lo que más importa

De hecho, aunque parezca un poco extraño, para poder desarrollar una marca, lo debemos hacer como si ésta fuera una persona, con un estilo, una forma de vestir, de actuar, de moverse por el mundo que, en este caso, sería el mercado. 

Al buscar productos que comprar o servicios que contratar los clientes se sienten atraídos por distintos estilos según sus preferencias y gustos. Es decir, se dejan llevar por la personalidad de las marcas. Así como algunos usuarios buscan una empresa seria que represente confiabilidad, otros prefieren optar por una marca alegre, que les hable divertido, como si fuera un gran amigo.

Crear una identidad de marca, alineada a los objetivos y valores de la empresa es importante porque sólo así podemos darle una personalidad a nuestro emprendimiento. Sólo a través de una imagen de marca potente, podemos diferenciar a nuestra empresa de la competencia mostrando a nuestros clientes potenciales la propuesta de valor que ofrecemos. Y, por supuesto, sólo con una identidad corporativa potente seremos capaces de desarrollar una conexión emocional con los clientes.

Al igual que una persona, si bien una empresa no puede controlar del todo la personalidad que proyecta, sí existen herramientas que pueden ayudar a crear una mejor experiencia de marca. ¿Cómo? Construyéndola sobre unos elementos básicos.

Sólo a través de una imagen de marca potente, podemos diferenciar a nuestra empresa de la competencia mostrando a nuestros clientes potenciales la propuesta de valor que ofrecemos.

El corazón de nuestra identidad

Ya habíamos mencionado que cada marca se construye sobre una base fundamental, una razón por la que se creó la marca, y que tiene una visión y una misión que le dan sentido. Por otro lado, están los valores que guían a una empresa dentro de sus objetivos. Comprender quiénes somos y para qué existimos es fundamental si deseamos mostrarnos ante la audiencia con éxito. De hecho, un estudio sobre responsabilidad social corporativa llevado a cabo por la empresa de comunicación internacional Cone, el 87% de los consumidores afirmó que compraría un producto basado sólo en los valores de marca. Por lo tanto, a la hora de crear una identidad de marca debemos hacernos las siguientes preguntas:

Propósito: ¿Por qué existimos? ¿Quiénes somos ?,

Visión: ¿Qué futuro queremos?

Misión: ¿Cómo aportamos nosotros a ese futuro que tanto deseamos?

Valores: ¿Cuál es nuestra forma de trabajar? ¿En qué creemos?

Sólo respondiendo a estas cuestiones podremos compartir esa información a través de nuestra identidad de marca. Pero eso sí, creando además una identidad visual sólida, es decir, una apariencia coherente y un lenguaje de diseño que reflejan y narren muy bien la historia de nuestra marca para atraer a esa audiencia con ideas afines que formen un vínculo emocional con nosotros. 

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