¿Por qué la comunicación en el sector de salud es tan importante? ¿Por qué hay que tener tanto cuidado en manejarla?

La digitalización ha revolucionado el mundo de la comunicación, y especialmente el sector de la salud. Gracias a este fenómeno, los distintos eslabones de la cadena están implicados y directamente comunicados entre sí de forma inmediata y rápida. Es decir, si cualquier persona quiere informarse sobre un tema de salud concreto, basta con que acuda a la web de un médico especialista o de organizaciones internacionales como la OMS para obtener la debida información. Y si la OMS quiere lanzar un mensaje o informar sobre un tema de salud, con sólo publicarlo en sus redes sociales ya estará llegando a gran parte de la población. Por otro lado, en la actualidad existen un sinfín de canales para poder comunicar y hacer campañas alrededor de cualquier aspecto sobre la salud, desde los medios tradicionales, las redes sociales o diversas campañas de marketing/branding.

No obstante, cuanta más información disponible hay, más complicado puede resultar diferenciar la “buena” de la “mala”. De hecho, aunque informar alrededor de la salud siempre ha resultado un reto, desde la llegada del Covid, se ha evidenciado el desafío en el que puede convertirse hacerlo de forma correcta. ¿Quién no se ha vuelto loco decidiendo qué era lo correcto hacer o las medidas que tomar para no contagiarse? Mientras que por un canal nos llega cierta información, a los cinco minutos nos llega otra que contradice a la anterior. ¿Y a dónde acudir entonces cuando necesitamos informarnos?

Numerosos estudios afirman que las redes sociales cada vez influyen más sobre la opinión y las creencias de los cuidados, y que cada vez son más las fake news que pueden llegar incluso a poner en peligro nuestra salud. Precisamente por eso, es imprescindible que los avances biosanitarios vayan acompañados de los progresos en el área de la comunicación. Es necesario que se ofrezca una información adecuada sobre los asuntos relacionados con la salud y la prevención para poder mejorar la calidad de vida de la sociedad. Por eso, la comunicación en la salud es tan importante y por eso hay y explicar que tener tanto cuidado en manejarla.

Las redes sociales cada vez influyen más sobre la opinión y las creencias de los cuidados, y que cada vez son más las fake news que pueden llegar incluso a poner en peligro nuestra salud.

En primer lugar, la salud es un tema que comprende y preocupa a todo el mundo, independientemente de la edad, el perfil o el origen de cada persona. El público quiere estar informado, y los medios de comunicación, los gestores de la salud pública, los centros de investigación o las farmacéuticas, se encuentran con la necesidad cada día más ineludible de explicar lo que hacen y por qué lo hacen. Pero, a raíz de la reciente emergencia sanitaria, no sólo los agentes que directamente están implicados en el sector sanitario están obligados a comunicar sobre ella, sino que también se ha vuelto parte de la responsabilidad corporativa de las empresas. Por eso, vamos a dar algunas claves a la hora de hacerlo.

El público al que nos dirigimos

Antes de empezar a comunicar hay que ponerse en los zapatos de la audiencia: ¿Quiénes son y qué necesitan saber? ¿Por qué acuden a nosotros para informarse? ¿Cuál es la relevancia de la información para las personas que estamos tratando de alcanzar? Un equipo de comunicación, pertenezca al área que pertenezca, tiene que saber qué es lo que interesa a la audiencia y a qué público se dirige. Por eso será preciso llevar a cabo una investigación sobre el público destinatario, clave para elaborar campañas exitosas de comunicación con los mensajes, información y materiales pertinentes y para identificar los canales que tienen más probabilidades de llegar a nuestra audiencia.

Si el público al que nos queremos dirigir es diverso, tendrá que ser segmentado para identificar grupos más amplios de personas que comparten valores similares, características parecidas o tienen en común otros atributos claves que repercutirán en su atención y en su respuesta a la información sanitaria que queremos lanzar. 

¿Qué contenido debemos comunicar?

Si por algo destaca la información sanitaria es por su lenguaje específico y lleno de tecnicismos, difíciles de entender y asimilar por la mayoría de la población. Por eso es tan importante ser capaces de convertir la complejidad de esos términos en un lenguaje claro y sencillo y hacerse algunas preguntas como¿Qué información es necesaria, y cómo la encontrará la gente? ¿Cuánto es suficiente, o demasiado? 

La clave a la hora de informar sobre cualquier tema de salud es hacerlo de forma estratégica, clara y desde la calidad, ofreciendo la información más veraz posible.

Al fin y al cabo, ¡la información oportuna y basada en evidencia es la mejor vacuna contra los rumores y la desinformación!

La clave a la hora de informar sobre cualquier tema de salud es hacerlo de forma estratégica, clara y desde la calidad, ofreciendo la información más veraz posible

Hay que ser capaces de facilitar información precisa en un lenguaje que las personas entiendan y a través de canales confiables. Sólo así la población podrá tomar decisiones y adoptar comportamientos positivos para protegerse a sí mismas y a sus seres queridos de enfermedades como, por ejemplo, el Covid. Y, además de considerar los mensajes a comunicar, hay que ver la mejor forma de que la gente escuche los mensajes.

Arrojar confianza

 ¿Debe confiar la población en la información suministrada? ¿Cuál es la mejor fuente fiable de información? Establecer una comunicación clara y efectiva en el escenario sanitario ha demostrado ser esencial para proporcionar información de alta calidad y garantizar la tranquilidad de los receptores. En este sentido, es muy importante considerar la percepción de la audiencia. Desde un caso muy particular, como la posible cura a un cáncer, hasta algo que esté de actualidad, como una pandemia, la información que se lanza provoca mucha alarma y es muy peligroso, sobre todo en un escenario cambiante y con incertidumbre. 

Por eso es fundamental que antes de lanzar cualquier mensaje, nos planteemos la relevancia de esa información para quien lo reciba. ¿Seremos capaces de conseguir que actúen según la información proporcionada? ¿Cómo responderán las personas? ¿Qué podemos hacer para permanecer comprometidos con ellos y darles apoyo cuando tomen medidas? Si no somos capaces de contestar a estas preguntas quizás no estamos preparados para lanzar comunicados en cuanto a salud respecta.

Un último aspecto para concluir, tan importante como los anteriores, es la transparencia. No es obligatorio que lo sepamos todo, y menos en temas de salud, donde muchos aspectos todavía están en investigación, y por lo tanto, no existe una certeza alrededor de ellos. A veces nos preocupamos por tener que comunicar la información antes de tener todas las respuestas. Está bien decir que no lo sabemos todo todavía, y estamos trabajando para averiguarlo. Si bien es cierto que nos movemos en un mundo hiperconectado donde las comunicaciones suceden a la velocidad del rayo, es mejor esperarse un tiempo hasta resolver nuestras propias dudas y ya poder lanzar la información correcta.

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