¿Por qué es importante el branding para las empresas?

Una marca refleja la identidad de una empresa y le dota de personalidad, contestando, además, a las preguntas más relevantes acerca de ésta: ¿Quién eres? ¿A qué te dedicas? ¿A quién le debe importar? ¿Por qué le debe importar? La marca de una empresa representa su carácter y sus características principales.

Según Steve Forbes “crear una marca sólida es la inversión más importante que puedes hacer por tu negocio”. El branding de una empresa, ese conjunto de elementos conectados entre sí y que trasmiten unos valores, es tan importante que si no se le pone la atención que merece, la empresa lo sufrirá. En cambio, si se construye una marca fuerte y exitosa, la empresa se verá beneficiada.

Si nos ponemos a pensar en todos los productos que tenemos nos daremos cuenta de que su compra se corresponde con elementos fundamentales: la necesidad y el gusto. ¿O no es cierto? Desde nuestra ropa, electrodomésticos, hasta la comida, son elegidos en base a esos dos criterios. Todos los productos y accesorios con los que estamos en contacto en nuestro día a día, además de satisfacernos, muestran algo de nuestra personalidad. De hecho, si estamos cómodos con cierta marca, recurriremos a la misma siempre, es decir, mostramos un comportamiento que en marketing se llama “la lealtad de marca”.

Si estamos cómodos con cierta marca, recurriremos a la misma siempre, es decir, mostramos un comportamiento que en marketing se llama “la lealtad de marca”.

Este concepto está directamente relacionado con el de la fidelización de los clientes. Es decir, que los consumidores vuelvan a comprar un producto o servicio de la misma marca, convirtiéndose en consumidores frecuentes y mejorando la competitividad de nuestra empresa. Por eso, muchas compañías se esfuerzan en llevar a cabo distintas estrategias a través del branding corporativo para fidelizar a los clientes, retenerlos y que su público objetivo se haga leal.  Por lo contrario, una empresa que no apuesta por cuidar su marca y fortalecerla, se verá abogada al fracaso.

En la actualidad, conseguir nuevos clientes resulta un objetivo cada vez más difícil. ¿Por qué motivo? La sociedad está más informada, y por lo tanto, también sus consumidores. Éstos son mucho más exigentes y los mercados son más competitivos, y hay que sumarle que la competencia es prácticamente ya global para todos los negocios. Según estadísticas globales de marketing, si una empresa pierde un 20% de sus clientes y no consigue captar nuevos, en cinco años dejará de existir. Un dato que demuestra lo importante que es la fidelización.

La sociedad está más informada, y por lo tanto, también sus consumidores. Éstos son mucho más exigentes y los mercados son más competitivos, y hay que sumarle que la competencia es prácticamente ya global para todos los negocios.

El famoso estudio Brand Keys Loyalty Leaders que lanzó Forbes en 2011, llevaba a la conclusión que las marcas que gozan de mayor lealtad son aquellas que tienen una influencia real en la vida diaria de la persona. Un dato muy interesante para las empresas.

Apostar por la fidelización no sólo permite hacer crecer el negocio, sino que ayuda a la hora de mantener ingresos fijos para su subsistencia del negocio. Además, también puede resultar una herramienta para reorientar los productos y servicios, en función de la respuesta de los clientes. De hecho, numerosos estudios demuestran que una marca fuerte es mejor que una fuerza de venta numerosa, lo que comúnmente se expresa como “la marca que se vende sola”.

En muchas reuniones tenemos la oportunidad de conocer a dueños o directores de reconocidas empresas e importantes en su sector. Estos empresarios visten de forma impecable, se expresan de forma elocuente y dan una impresión realmente positiva. Y, sin embargo, cuando presentan su empresa en reuniones con socios o posibles clientes, los materiales de los que se acompañan son de poca calidad, con mensajes confusos e incoherentes acerca de la marca, y hasta en ocasiones, están desactualizados.

La pregunta que surge entonces es bastante obvia: ¿por qué la misma persona que se preocupa tanto por su imagen personal, se esfuerza tan poco por la imagen de su empresa? Las personas somos, en general, muy visuales. De hecho, los humanos estamos biológicamente programados para percibir el mundo de forma visual. El 90% de la información que trasmitimos es puramente visual. Y tenemos más capacidad para retener algo visual que cualquier otra información. Por otro lado, nos dejamos llevar fácilmente por la primera impresión. Al igual que tenemos primeras impresiones de personas, libros, películas o lugares, creamos una primera impresión de una empresa a través de su identidad corporativa, que se convierte en la primera oportunidad para acercarse a sus posibles clientes.

Al igual que tenemos primeras impresiones de personas, libros, películas o lugares, creamos una primera impresión de una empresa a través de su identidad corporativa, que se convierte en la primera oportunidad para acercarse a sus posibles clientes.

Las marcas, al igual que las personas trasmiten gustos, valores y emociones. De hecho, la identidad corporativa es precisamente lo que constituye el aspecto físico de una marca., que incluye un logotipo y los elementos de soporte como la web, con las tarjetas de visita, las presentaciones… En fin, todo el material corporativo. Pero, además, engloba otros aspectos, como las distintas plataformas de redes sociales, donde el tono, será la forma de expresarse de esa empresa, y los contenidos que comparta, el valor que es capaz de ofrecer a través de la comunicación.

Si una empresa quiere trasmitir profesionalidad y que su negocio alcance en sello de garantía debe apostar por mantener una identidad corporativa constante y coherente a sus objetivos y valores. Al igual que un director se esmera por cuidar su imagen y llevar un aspecto conjuntado, una marca se tiene que mostrar armonizada, desde los colores de su logo hasta los informes que se comparten dentro de la empresa.

Al igual que un director se esmera por cuidar su imagen y llevar un aspecto conjuntado, una marca se tiene que mostrar armonizada, desde los colores de su logo hasta los informes que se comparten dentro de la empresa.

Mantener una constante en la identidad corporativa, es vital si desea mostrar en su negocio un sello profesional. Cumplir con una paleta particular de colores y tipos de letra, un logotipo consistente, definir una declaración en su posicionamiento y utilizar el mismo tono de voz a través de sus comunicaciones impresas y online, son factores que contribuirán a mejorar su posición profesional. Hay que recordar que, más del 60% de los consumidores valoran a aquellas empresas que muestran la información de su producto en una imagen clara y que se exprese.

Por otro lado, según la agencia Edelman, una marca de confianza es a aquella que, además de contar con una fuerte identidad corporativa genera una respuesta emocional. ¿Por qué algunas empresas no hacen nada para generar ese vínculo emocional con su consumidor final?

Si una marca no es capaz de transmitir sus valores y que éstos emocionen ni empaticen con sus compradores, no captará los clientes que podría y acabará fracasando

Si una marca no es capaz de transmitir sus valores y que éstos emocionen ni empaticen a sus compradores, no captará los clientes que podría y acabará fracasando. Pues éstos exigen valores con los que puedan sentirse implicados o con los que le gustaría relacionarse.

Por lo tanto, desarrollar un branding corporativo, y fortalecerlo constantemente, debería ser uno de los principales objetivos de toda empresa. Ahora que queda claro la importancia de la estrategia de marca, estate atento a nuestro próximo post, donde te contaremos algunos tips básicos para llevarla a cabo.

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