Nuestros consejos para llevar a cabo un buen branding

En el post anterior hablábamos sobre la importancia del branding para las empresas, sobre la lealtad de marca y el cuidado de la identidad corporativa. Hoy, te contamos algunos tips para llevarla a cabo:

Objetivo de marca

Ya sabemos que la estrategia de branding ayuda a crear prestigio asociado al valor de los productos y servicios de la marca. Pero para ponerla en marcha lo primero de todo es conocernos, investigar y reflexionar sobre quiénes somos y a dónde nos queremos dirigir. Tenemos que hacernos algunas preguntas imprescindibles. ¿A qué audiencia pretende llegar nuestra marca? ¿Qué ganarán los consumidores con la compra de nuestro producto o servicio? ¿Qué los motiva a comprarlo? ¿Qué están buscando? ¿Quiénes son nuestros competidores? ¿Qué nos diferencia de la competencia? Nuestro propósito tiene que ser tan específico que, precisamente, encontrar las respuestas concretas a las preguntas anteriores, nos llevará al punto de inflexión que nos haga diferenciarnos de la competencia. Una vez tengamos claros nuestra misión y valores establezcamos los objetivos de nuestra marca y ciñámonos a éstos.

Saber escuchar al cliente

El cliente es uno de los pilares fundamentales de toda empresa. Por eso es imprescindible conocer sus necesidades, sus preferencias o hábitos de consumo. ¿Qué le encanta de nuestra marca? ¿Qué no les gusta de nuestros productos o servicios, qué les gustaría que se mejorara? ¿Qué soluciones podemos ofrecerles? Agudicemos los oídos para escuchar a nuestro público. ¿Cómo vamos a ofrecerles algo si no sabemos lo que quieren?

El mercado actual es tremendamente complejo y se caracteriza por una enorme competencia que va desde lo local a lo global. Conocer a nuestro público es la única forma de diseñar estrategias específicas para tomar mejores estrategias de venta y captar nuevos clientes. Debemos escuchar para entender y no para contestar: Debemos escuchar atentamente las necesidades y deseos de los clientes, para así poder brindar el producto o servicio que este necesita.

Ser coherentes con nuestra identidad de marca

Si queremos construir una buena percepción de marca tenemos que construirla desde la coherencia. Todos nuestros diseños y formatos, el logo, la paleta de colores, la tipografía el nombre y el contenido tienen que ser congruentes y estar estrechamente vinculados. Por eso es tan importante tener un compromiso con la consistencia, que cada elemento de nuestra estrategia de marketing se integre con el resto a la perfección, como si fueran piezas de un puzzle. Hasta en las cuentas de redes sociales la coherencia de la marca queda en evidencia.

Si queremos establecer una plataforma sólida para nuestra marca, debemos asegurarnos de nuestros mensajes sean acordes al objetivo. La coherencia contribuye al reconocimiento de marca y esto afianzará la lealtad de los clientes. No permitamos que sean los clientes quienes tengan que esforzarse por conectar las distintas partes de nuestra empresa. Para ello, una buena propuesta es contar con una guía de estilo que establezca, desde el tono de voz hasta los colores que emplearemos o la manera en que posicionaremos ciertos productos y servicios. 

No nos olvidemos de la web, ese lugar que muestre todo lo que queremos representar y que sea representativo y útil tanto para nosotros como para nuestros posibles clientes. ¿De qué nos sirve un sitio web que no tiene en cuenta todos los elementos visuales de nuestra marca? Un grave error que comenten muchas marcas.

La forma

Sea cual sea el sector al que se dedica nuestra empresa, y aunque precise de tecnicismos, utilicemos un lenguaje claro. Cuando nos dirigimos a los clientes, debemos hacer el esfuerzo de simplificar el mensaje con la finalidad de que nuestro público entienda el objetivo del mensaje y consigamos una retroalimentación positiva. 

Existen muchas formas distintas de dirigirnos a los clientes, y el lenguaje de los símbolos juega un papel importantísimo en este sentido. Cuando compramos estamos haciendo uso de una decodificación de símbolos. El tamaño, los colores, los materiales, la forma de presentarlos son un tipo de lenguaje que trasmite la identidad de la marca y sus valores. ¿Nos hemos preguntado alguna vez por qué las marcas dedicadas a la comercialización de agua, por ejemplo, suelen utilizar colores azules y hacen referencia en sus envases a la naturaleza? ¿Por qué no utilizan envases oscuros? Porque quieren trasmitir la pureza de su producto, la calidad… Su propósito es que relacionemos su marca con manantiales y naturaleza pura. O, ¿por qué los productos que se venden normalmente en Navidad se ciñen más al contexto de las fechas que al propio producto? Porque la idea es que los consumidores relacionemos directamente la marca con las sensaciones que nos producen esos productos: pasar tiempo en familia, rencontrarnos con esas personas que durante el resto del año no podemos ver, de recuperar ciertos valores asociados con la navidad, como la generosidad y la solidaridad….

 Además de estos simbolismos, en el branding es fundamental utilizar un tono adecuado y escoger las palabras correctas al momento de dirigirnos a nuestro público. Nuestro objetivo es que el cliente se sienta cómodo y representado en nuestros mensajes. La forma de expresarnos y los recursos que vamos a emplear para trasmitirlos serán los responsables de establecer el tipo de relación que queremos configurar con nuestros clientes.

Crea experiencias y emociones

En un mercado tan competitivo, la única alternativa que nos queda es diferenciarnos. Por ello, es vital que nuestras marcas desarrollen características que nos hagan diferentes frente a nuestra competencia. En un mercado tan saturado de mensajes crear conexiones emocionales con nuestros clientes es la única forma de llegar hasta ellos. Toda marca, sea cual sea su objetivo comercial, no pude prescindir de un alma. 

Al final todos nos dejamos llevar por nuestros sentimientos y emociones. Por mucho que apelemos a la razón, la mayoría de nosotros tomamos decisiones en base a cómo nos sentimos. Y de eso tiene que tratar el branding corporativo. Nuestros productos y servicios tienen que impactar en nuestro público objetivo, será la única forma de que, aunque pase mucho tiempo, sigan recordándonos. 

Lealtad

Uno de los grandes objetivos de toda empresa es que los clientes sean fieles no sólo a nuestros productos sino a nuestra propia marca. Queremos que nuestro público siempre nos prefiera entre la competencia y que, además de comprarnos, nos recomiende a sus contactos. ¿Qué mejor manera de posicionarnos que nuestro público hable bien de nosotros? Por eso, más importante que crear nuevas estrategias para ganar otros clientes, es preocuparnos siempre de mantener la comunicación directa y transparente con nuestro público ya fidelizado. Una vez nos hemos ganados la confianza de alguien, no hay que olvidarse de conservarla. Por eso, seamos activos a la hora de cuidar a nuestra cartera de clientes y dediquemos recursos a mantenerlos satisfechos. Una manera muy básica de empezar es agradecer la confianza que han depositado en nosotros. ¿Quién no valora un agradecimiento sincero? Al final, trasmitir una buena relación con nuestros clientes es una forma muy eficaz de reflejar la importancia que tienen para nosotros.

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