Los fallos más comunes en las estrategias de marketing

Toda empresa debe contar con un plan estratégico que abarque unos procesos a seguir bien definidos, y este plan incluye las estrategias de marketing. Para poder llevar a cabo una buena campaña de marketing hay que pensarla y desarrollarla de principio a fin. Realizar un buen plan estratégico requiere tiempo, cambios y trabajar sobre unos objetivos concretos, alcanzables, que se puedan mediar y que se desarrollen en un margen de tiempo específico. 

El objetivo de una estrategia de marketing es claro: promocionar la marca y vender. Pero no todas las empresas llevan a cabo de la misma forma sus estrategias de mercado. Se pueden desarrollar estrategias de one to one, estrategias en relación con la competencia, de marketing de contenidos, de fidelización… ¡Como es lógico, cada marca es un mundo y tiene sus particularidades! Pero existen ciertos errores bastante comunes a la hora de desarrollar estrategias de marketing que vamos a ver a continuación:

No tener bien definido a tu público objetivo

El primero de todos es no tener a nuestro público objetivo bien definido, es decir, a nuestro target claro, el perfil de persona al cual está dirigida una marca, producto o servicio. Y, ¿cómo vamos a convencer a nuestro cliente de que compre nuestro producto o servicio si no sabemos quién es? Toda acción de marketing debe estar dirigida a un público objetivo, que a su vez puede dividirse en otros subgrupos. Conocer el entorno de nuestra audiencia permite que dirijamos nuestra campaña a lo que ésta busca, generando mucha más identificación con nuestra marca y evitando que la comunicación sea muy generalista o incluso equivocada. ¡El éxito de las estrategias de marketing depende directamente de cuánto conocemos a las personas a las que nos queremos de dirigir! Porque en caso de no ser así, no estaríamos hablando de una estrategia sino de acciones sin un fin específico. 

Conocer el entorno de nuestra audiencia permite que dirijamos nuestra campaña a lo que ésta busca, generando mucha más identificación con nuestra marca y evitando que la comunicación sea muy generalista o incluso equivocada.

¿No te ha pasado alguna vez que una empresa se ha acercado a ti con la intención de venderte algo y la sensación que te trasmitía era de la de no conocerte para nada? Pues esto es lo que tenemos que evitar. ¿Y cómo podemos definir nuestro target? Formulando distintas preguntas para ir segmentando a nuestra audiencia, desde su edad, sexo, nivel estudio, hasta su trabajo o nivel de ingresos. Dentro de la segmentación del target hay, claro, distintos niveles. Cuanto más definido tengamos a nuestro cliente, más eficaz podremos construir nuestra campaña. Así que, para conocerlo bien, hay que preguntar y preguntar. ¿Qué personalidad tiene? ¿Qué estilo de vida? ¿Qué es lo que más le gusta hacer? Hasta que no entendamos claramente quiénes son, que hacen, que es lo que realmente quieren, qué les importa y cuáles son sus principales problemas, no conseguiremos de verdad acercarnos a ellos.

Por otro lado, es fundamental saber que, aunque tengamos identificado a nuestro público, en función de las circunstancias, las necesidades y preferencias de los consumidores pueden variar. Por eso te aconsejamos prestar siempre mucha atención a la posibilidad de que aparezcan nuevas necesidades o tendencias de consumo a las que tendrás que ajustar tu estrategia.

En función de las circunstancias, las necesidades y preferencias de los consumidores pueden variar. ¡Por eso hay que prestar mucha atención a la posibilidad de que aparezcan nuevas necesidades o tendencias de consumo!

No conocer los canales de comunicación a través de los cuales hablar a tu público

Ahora que ya tenemos identificados a nuestros clientes potenciales, ¿cómo nos comunicamos con ellos? Existen muchos canales a través los cuales lanzar nuestros mensajes de marketing, pero sólo podremos encontrar a nuestro público en algunos de ellos. Por ello, es importante saber identificar la mejor manera de transmitir nuestro mensaje para cada persona y en un canal específico, haciendo posible que potenciemos la experiencia entre el cliente y nuestra marca. Al final, ¡los canales funcionan como un puente entre nuestra audiencia y nosotros, y tendremos que escoger aquel que realmente le añada valor a esa comunicación que generemos! En función del canal más apropiado que escojamos, construiremos y arraigaremos nuestra marca con nuestra audiencia de forma más o menos efectiva, lo que supondrá intensificar o no las ventas.

Por lo tanto, saber qué canal escoger y cómo hablar en a través de él con nuestros clientes, es tan fundamental como escoger a nuestro target. Pero ¡ojo con esto! Pues no existe un canal específico que conlleve a mejores resultados, pues el canal a escoger dependerá de tu negocio y el perfil del cliente. Eso sí, recomendamos tener presencia en más de uno y adaptar nuestra comunicación a ellos siempre sin olvidar la cultura de la empresa.

¡Los canales funcionan como un puente entre nuestra audiencia y nosotros, y tendremos que escoger aquel que realmente le añada valor a esa comunicación que generemos

Querer vender servicios de más

El tercer error que constantemente nos encontramos en estrategias de marketing (mal planteadas) es el de perseguir vender más de lo que podemos, es decir, primar la cantidad a la calidad. Somos conscientes de la presión que existe en ocasiones desde el departamento de ventas por aumentar estas y conseguir muchos más clientes. De hecho, ¡de eso depende la supervivencia del negocio! Pero, a veces, pretender vender por encima de nuestras posibilidades lleva a justo lo contrario: saturar al cliente y que no quiera saber nada más de nosotros.

Una de las claves de un negocio es centrarse en un producto o varios en los somos buenos, vender un servicio que ofrezca ventajas frente a nuestros competidores, es decir, ¡diferenciarnos en el mercado!

 Una de las claves de un negocio es centrarse en un producto o varios en los somos buenos, vender un servicio que ofrezca ventajas frente a nuestros competidores, es decir, ¡diferenciarnos en el mercado! Prometer productos o servicios que no somos capaces de dar ni en calidad, cantidad o tiempo, puede resultar un error irreversible. Así que antes de intentar vender algo, debemos conocer bien la capacidad productiva de nuestra compañía y entender lo que nuestro cliente quiere de nosotros, dárselo en su justa medida.

No olvidemos que nuestra audiencia la conforman personas, y estas tienden a forjarse expectativas, la cuales pueden causar satisfacción, pero también malestar y decepción. ¡Así que hay que evitar prometer más de lo que se puede dar o pretender vender en exceso para no saturar al cliente!

Como último consejo: aunque existan herramientas para medir la efectividad de las campañas de mercadotecnia y sean muy eficaces, es difícil tener un control al 100 % sobre ellas. Eso sí, ¡siempre podemos hacerlo mejor y evitar caer en los errores anteriores será un gran avance para el éxito de nuestras estrategias de marketing!

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