Las marcas más efectivas son las más simples: tres reglas que no debes romper

La marca es la pieza básica de todo proyecto empresarial, por gran o pequeño que sea éste. De hecho, el valor que tiene para una compañía es invaluable, de ella depende que tenga o no clientes. Y por eso es tan fundamental, dedicar no sólo una gran atención a su creación y desarrollo, sino mucho tiempo y recursos para investigar y definirla. La creación de una marca es la promesa que haremos a nuestros clientes. ¿Pero qué se necesita para crear una marca? A continuación, vamos a hablar de las tres reglas básicas que nunca se deben romper en la creación y desarrollo de imagen de marca.

Una buena guía de estilo

En primer lugar, vamos a hablar de la guía de estilo, un documento que sirve como referencia en torno a la construcción de la marca. La guía de estilo es desde la que se establece todo respecto a cómo una marca se presenta, se ve, percibe y se siente. Gracias a ella, aunque muchas personas trabajando en departamentos distintos desarrollen un aspecto u otro del negocio, ya sea desde el de diseño o el de marketing, podemos asegurarnos de que la marca tiene consistencia. Y muchas empresas no le dan el valor que tiene. ¿No te viene a la cabeza alguna marca que un día tenga una apariencia al día siguiente cambie su logotipo en su web, y que en el producto que vende lleva colores completamente distintos a como la conociste? ¿Y qué efecto nos produce esto?

¡Pues que desconfiemos completamente de esa empresa! Porque la incoherencia trae consigo la desconfianza, confunde a los clientes y los aleja. 

Una guía de estilo permite que, desde distintos departamentos se desarrolles unos aspectos u otros de la empresa, pero asegurando que la marca tiene consistencia

Y esto explica la importancia de una guía donde quede bien definida la personalidad de nuestra marca para nuestros clientes y para nuestro propio equipo, ya que gracias a ella 

trabajarán alrededor de las mismas ideas y con un mismo diseño. Pero, para crear nuestra guía, ese documento sagrado tan poderoso, necesitamos conocer nuestra marca en profundidad y los elementos clave que la componen. ¿Y cuáles son estos? La misión, la visión, los valores, el público objetivo al que nos dirigimos y los objetivos de marca. Con estos componentes claros, ya estaremos listos para desarrollar nuestra guía en torno a la imagen de marca que queremos proyectar.

La consistencia siempre presente

Si, como mencionábamos antes, la confianza va de la coherencia, podemos afirmar que la credibilidad va de la mano de la consistencia. Ser consistente puede consolidar o llegar incluso a destruir nuestra marca. Si hemos creado una identidad corporativa, una personalidad de marca, no podemos, de repente, pretender cambiarla de forma radical. Es decir, debemos ser consistentes con nuestra marca, desde su sentido físico, todo lo que implique diseño, desde el logo, los colores, los símbolos, hasta los valores de la marca. Claro que a medida que nuestro negocio avanza debemos intentar mejorar la calidad de nuestros productos y servicios, y también su apariencia, pero de una forma consistente en su núcleo. Sólo haciéndolo así, los consumidores confiarán en nosotros y probarán los nuevos productos que relacionen con nuestra marca. 

Si nuestra marca se ha creado en base a unas virtudes y características que la hacen única, debemos permanecer fieles a ellos y preocuparnos de que estén siempre representados en nuestro negocio

Lo mismo debe pasar en lo relativo a los valores. Si nuestra marca se ha creado en base a unas virtudes y características que la hacen única, debemos permanecer fieles a ellos y preocuparnos de que sí estén en todo momento, incluso en mitad de una crisis, representados en nuestro negocio. 

Pensemos que ese conjunto de valores son los que realmente hacen única a nuestra marca, lo que conecta con nuestra audiencia, también en el plano emocional. Y lo que, en última instancia, los fideliza a través de la imagen de marca. Si cuando iniciamos nuestra compañía presumíamos de ser los más rápidos en, por ejemplo, contestar a través de las redes sociales, y por eso nos hicimos tan buena fama. ¿Qué pensarán esos clientes si nuestra respuesta ya no fuera la misma? Si sólo hiciéramos dos publicaciones semanales en nuestras plataformas, sin contestar a los usuarios, como antes lo hacíamos, éstos dejarían de percibirnos como una marca creíble. ¡Y lo más seguro es que nos cambien por la competencia! Así que, si queremos lealtad, y una buena reputación de marca, tenemos que merecerla antes por nuestra consistencia en todo.

Detrás de un diseño simple, hay una cascada de creatividad para que el producto final, lo que se presenta, sea útil, bonito y más fácil de usar.

La simplicidad: Menos es más

Como punto final, e igual de importancia, una marca sólo será exitosa si se rige por la simplicidad. Y cuando hablamos de simpleza no nos referimos a tomar el camino más fácil, sino todo lo contrario, el que más esfuerzo requiere. Porque, al contrario de lo que mucha gente piensa, ofrecer algo simple es siempre lo más complejo, desde un producto hasta un diseño. Y esto en la creación de una marca es fundamental. Detrás de un diseño simple, hay una cascada de creatividad para que el producto final, lo que se presenta, sea útil, bonito y más fácil de usar. De hecho, la gran diferencia entre un buen diseño, que nuestro público reconozca, asimile y memorice, y uno que no lo haga, dependerá de la simplicidad que muestre. ¿Te suena aquello de “Menos es más? Es una frase que acuñó el arquitecto y diseñador alemán Mies van der Rohe, pionero de la arquitectura moderna por introducir el minimalismo en su campo. La propuesta de su obra se dirigía a la sencillez, y aunque, obviamente, él lo aplicó a la arquitectura, esta icónica frase se puede aplicar a todo, sobre todo, en la creación de una marca. Pensemos que, para un diseñador, o hasta para un ingeniero, siempre será más fácil poner nuevos elementos, que quitar los que ya existen. Si queremos que nuestra marca sea efectiva, ya sabemos: busquemos soluciones simples, que sean funcionales, armónicas, que integren los elementos justos y necesarios a través de los cuales mostrar la personalidad de nuestra marca.

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