La sociedad del conocimiento y branding corporativo

El progreso científico del siglo XX originó una revolución intelectual que cambió por completo nuestro estilo de vida y que sentó las bases de la sociedad del conocimiento. La sociedad del conocimiento es aquella que utiliza el conocimiento y las tecnologías de la información para impactar en la sociedad tanto a nivel cultural como económico. Este modelo, tan discutido por los sociólogos, genera mucha riqueza, democratiza las sociedades y es una de las principales fuentes de bienestar en el mundo.

Además, ¡facilita la comunicación entre todos los agentes que componen una sociedad, desde el gobierno hasta la sociedad civil! Aunque a primera impresión no encontremos una relación clara entre esta construcción y la estrategia de branding, ambos conceptos están muy relacionados. Al final, el branding corporativo se basa en comunicar ciertos conocimientos, diseñados de cierta forma, para producir una trasformación que sea positiva y mejore una realidad. Si para algo sirve el marketing, además de propiciar las ventas, es para crear referentes en una especialidad y que éstos reflejen propuestas de valor propias y diferenciadas de lo que ya existe. ¡Por eso la comunicación es uno de los más potentes tangibles que tenemos a disposición!

La información sirve hoy, más que nunca, como instrumento para el progreso de un país. No obstante, la sociedad del conocimiento también llega con exigencias: la necesidad de trabajadores especializados, de una buena educación y de talento.

Y por supuesto, de la necesidad de nuevos canales de comunicación especializados. Las redes sociales son el perfecto ejemplo de ello. Saber utilizar estas plataformas con instrumento de comunicación, tanto para trasmitir, como recibir, resulta una gran ventaja.

Como apuntan las teorías alrededor de la sociedad del conocimiento, la comunicación especializada actúa como un agente activo del saber y del desarrollo. Tal afirmación la podemos observar estos días con la crisis del coronavirus, donde el periodismo y comunicación científicos son los protagonistas de toda nuestra atención. Conscientes de que esta crisis nos afecta de forma directa, los ciudadanos exigimos que los medios nos expliquen lo que pasa, que conviertan el lenguaje científico en conceptos sencillos que nos ayuden a entender los problemas que enfrentamos y nos trasmitan las soluciones que se asoman en el horizonte. No nos conformamos con cualquier información, sino que buscamos diversas fuentes para mantenernos bien informamos, acudimos a distintos periódicos y canales de televisión y radio que nos confirmen lo que leímos en los grupos de WhatsApp. Preguntamos a los especialistas que conocemos, a los familiares médicos, a los amigos investigadores, a nuestro doctor de cabecera… Exigimos a los gobiernos que sean claros al exponer los motivos por los que deciden llevar a cabo ciertas medidas y políticas públicas. ¿Por qué nos tenemos que quedar en casa? ¿Por qué cerraron escuelas pero no otros espacios en los que desarrollamos nuestra actividad diario, como las cafeterías? ¿Qué medicinas existen para hacerle frente a esta pandemia? ¿Qué se está investigando en torno a este virus tan letal?

El conocimiento especializado es hoy en día un bien de valor incalculable que mejora la calidad de vida de la población a través de la transmisión de conocimientos. Tal como la buena comunicación favorece que el ciudadano se forme una opinión sobre la resolución de los grandes problemas que afectan a la sociedad, permitiéndole incluso participar en el debate ético público, el buen branding ofrece herramientas no sólo a las empresas para expresarse, sino a los consumidores para que tomen la mejor de las decisiones.

La comunicación especializada permite el acceso y la comprensión de los avances biomédicos con interés para la salud humana o la resolución de problemas ambientales, el buen branding permite a los consumidores tener criterio, les ofrece herramientas para que seleccionen entre tantas opciones.

Sacar partido del conocimiento es tan enriquecedor para la sociedad como para las empresas, pero al igual que los cuidados dentro de la sociedad, las empresas no cuentan ni con el tiempo ni con la forma. Son las consultoras de marketing B2B las que deben actuar como buenos periodistas, como buenos comunicadores.

Una empresa dedicada a la creación de marcas, además de otras capacidades, como la generación de estrategias y creatividad, tiene que destacarse en el mercado por sus sólidos conocimientos especializados. Conocer un poco de todo puede resultar muy interesante para tener un mayor contexto de los mercados y dar servicios a distintos tipos de clientes, pero especializarse en áreas concretas parece ser la única estrategia para ser el mejor.

Al igual que cada individuo dentro de la sociedad, el éxito de una consultora B2B dependerá de su destreza para leer, escuchar, asimilar, analizar y aplicar el conocimiento y aprender a transferirlo a las empresas con el objetivo de mejorar su branding corporativo.

 Cuando una empresa se plantea contratar los servicios de una consultora B2B, no sólo debería buscar su expertise a la hora de desarrollar estrategias de marketing y posicionamiento, si no sólidos conocimientos en torno al sector en el que se desenvuelve y capacidad para trasmitir a un público concreto.

Una consultora debe conocer la industria, el producto, hablar el lenguaje oportuno. Porque, al final, el público al que se dirige está muy bien informado de los aspectos técnicos que se vinculan a ese sector. No hay que saber de qué se está hablando, si no posicionarse como el que más sabe del tema. Por ello, crear contenidos específicos, basados en conocimiento, es una estrategia magnífica para el branding corporativo.

Eso sí, no cuenta cualquier contenido, estos tienen que aportar información de valor al público, al que están dirigidos, se deben redactar utilizando los términos técnicos de la industria, es decir, haciendo uso de una terminología especializada. Y por supuesto, ¡estar siempre actualizados!

Otro aspecto de las exigencias de la sociedad del conocimiento que ha impacto en el mercado se refleja en las nuevas prácticas de empresa y el rol que se le pide a éstas. Las empresas deben comportarse responsablemente en sus procesos productivos, establecer altos estándares de responsabilidad social corporativa y mantener conductas éticas en su relación con el medio ambiente y con sus stakeholders. Cuando una empresa omite integrar buenas prácticas a nivel corporativo, está cometiendo un grave error, ya que hoy en día es muy fácil conocer públicamente la gestión de una empresa, tanto si es buena o mala. Basta sólo un comentario de un trabajador o el tuit de la competencia para que la compañía quede expuesta. Pero tan importante es llevar a cabo buenas prácticas como comunicarlas. No hay que temer al ejercicio de transparencia a la hora de trasmitir prácticas operativas, proyectos de inversión, la relación con colaboradores y el impacto que puede tener los entornos más cercanos y a una comunidad.

El valor del marketing y de la comunicación corporativa, y por lo tanto, la profesionalidad de una consultora, no consiste en la creación de mentiras y eufemismos para maquillar una marca, si no en su constricción desde unos valores que se vean reflejados en la imagen de marca y que sean capaces de difundir el impacto que tiene para una comunidad.

Eso sólo se puede hacer buscando la creatividad y la originalidad, construyendo espacios a los que quieran pertenecen los públicos objetivos. Consolidar una marca supone construir unos cimientos empresariales a largo plazo, que los harán más resistente a los vaivenes del mercado, al igual que el conocimiento nos hace íntegros como ciudadanos y nos protege de un futuro incierto.

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