Ejemplo de un branding excepcional: Donald Trump

Te guste o no, estés de acuerdo con sus políticas u odies todo lo que representa como jefe de un gobierno, nadie puede negar que Donald Trump haya logrado crear una marca sólida, única y reconocida mundialmente. Expertos de todo el mundo y de distintos ámbitos lo alaban como uno de los comunicadores más exitosos del siglo XXI. Lo que nos lleva a cuestionarnos, ¿qué hace que la marca Trump sea tan poderosa? ¿Qué podemos aprender de ella? 

En este caso, los puntos fuertes de su marca son, sin duda, la Visión y la Misión. En N3 hacemos mucho hincapié en que una de las claves del éxito de una marca reside en tener una visión y una misión claramente definidas e integradas en los valores empresariales. Trump demuestra cómo gracias a su visión y a su misión logró llegar a ser el presidente de Estados Unidos. 

Su visión es evidente: hagamos a Estados Unidos grande de nuevo, un llamado a la nostalgia y a la sensación de recordar el pasado como algo añorado, de recordarlo como un tiempo maravilloso donde (¿todos?), aunque fuera como sociedad, vivíamos mejor. Su visión no sólo despierta la nostalgia, sino que también sacude a otras emociones y provoca esperanza: el Estados Unidos de hoy puede regresar a esa grandeza del pasado. Y, sobre todo, puntualiza que, después de mucho tiempo, llega un líder que entiende esa nostalgia por el pasado, llega la persona que ayudará a regresar al país a sus mejores tiempos. Podemos argumentar acerca de la veracidad de su visión, de su ética, e incluso de a quién dirige sus políticas. Lo que no podemos negar es que su estrategia fue todo un éxito. Trump, con esa visión de nostalgia y de cambio, consiguió movilizar a la clase media americana y ellos le entregaron la presidencia. 

Podemos argumentar acerca de la veracidad de su visión, de su ética e incluso de a quién dirige sus políticas. Lo que no podemos negar es que su estrategia fue todo un éxito. Trump, con esa visión de nostalgia y de cambio, consiguió movilizar a la clase media americana y ellos le entregaron la presidencia.

¿Y su misión? Así como la visión resulta muy clara, la visión de este político no es tan evidente para muchos, pues cambia en función del día y de cómo se sienta. No obstante, mucha gente asume su misión en objetivos como: aumentar la tasa de empleos, cambiar el orden del mundo y que Estados Unidos se posicione otra vez como la súper potencia que debería ser. Quizás, por encima de lo anterior, la verdadera misión de Trump consiste en devolver a los ciudadanos de su país ese orgullo tan particularmente estadounidense. 

Y es que como sabemos, Trump hace todo “muy bien”, es más, “lo hace excelentemente bien”. Es el líder que mejor sabe lidiar con las crisis, el que mejor maneja la economía, quien mejor entiende a los ciudadanos y empresarios. Las críticas no van con él, y a pesar de que al resto de simples que solemos ver nuestros defectos con la misma facilidad con la que vemos nuestras virtudes, nos mortifique es parte de su marca, resulta un aspecto fundamental de su éxito. Por supuesto, no creemos que se debe tomar ejemplo de este tipo de comportamiento, pero sí que hay que aprender que si queremos vender algo el primero que tiene que comprarlo es uno mismo. Para alcanzar el éxito, tenemos que creer en nuestro producto o servicio, en nuestra empresa, en nuestra marca, construir una visión y una misión fuertes y vivir nuestros valores corporativos.

Hay que aprender que si queremos vender algo el primero que tiene que comprarlo es uno mismo. Para alcanzar el éxito, tenemos que creer en nuestro producto o servicio, en nuestra empresa, en nuestra marca, construir una visión y una misión fuertes y vivir nuestros valores corporativos.

En N3 hay algo que siempre tratamos de resaltar a nuestros clientes. La creación de una marca, no se trata de desarrollar una visión bonita como “querer salvar el mundo”; ni de mentir ni exagerar acerca de nuestros producto y servicios trasmitiendo el mensaje de que “son los mejores del mercado”. Eso no es lo que hace que la marca de Trump funcione, lo que determina su éxito es que él realmente se cree lo que dice. Cuando en sus discursos grita “hagamos a Estados Unidos grande de nuevo”, está trasmitiendo una nostalgia que siente, como muchos posibles votantes. Cuando hace referencia a recuperar los valores de antes, lo dice desde la seguridad de que es posible revivir muchos de los aspectos de ese pasado tan añorado por tantos norteamericanos.

La estrategia de Trump pone en evidencia que dedicar tiempo a pensar en nuestra visión y misión es una de las fases más importantes del branding. En esta etapa surge la esencia de nuestra marca, los valores que vendemos a nuestro público objetivo, es la base de nuestra estrategia corporativa. Y en N3 t aseguramos que no existe una buena estrategia de marca o marca corporativa sin una visión y misión claramente reflexionadas y establecidas. 

La estrategia de Trump pone en evidencia que dedicar tiempo a pensar en nuestra visión y misión es una de las fases más importantes del branding. En esta etapa surge la esencia de nuestra marca

Una vez creada una marca y haber desarrollado su visión, misión y valores corporativos, es el momento de elaborar nuestros mensajes clave y repetirlos, repetirlos y repetirlos sin cansarnos. Este es, de hecho, otro aspecto clave que hace de la marca Trump todo un éxito. El líder repite todos sus mensajes hasta el cansancio, y lo hace con semejante convicción que hasta hace a cualquier que piense distinto a él cuestionarse la razón. Trump aprovecha cualquier oportunidad, incluida la plataforma de Twitter, para lanzar sus mensajes y repetirlos. ¿Quién no sabe lo que dijo ayer Trump? ¿Quién no leyó su tuit de hace una semana? Hay quienes lo critican por tener un discurso muy básico y poco sofisticado, pero lo que olvidan es que Trump se dirige a una audiencia que quiere escuchar ese tono, esas palabras. ¡El político habla estratégicamente para su público objetivo!

Hay quienes lo critican por tener un discurso muy básico y poco sofisticado, pero lo que olvidan es que Trump se dirige a una audiencia que quiere escuchar ese tono, esas palabras. ¡El político habla estratégicamente para su público objetivo!

Al contrario de lo que hace el líder, muchas empresas cometen el fallo de desperdiciar el tiempo y la oportunidad de lanzar sus mensajes cuando se dirigen a su público objetivo. Mencionan sus mensajes por encima, sin insistir en ellos, no forman a su equipo para que sepa exactamente qué destacar de la marca frente a sus posibles clientes, no usan los diferentes canales de comunicación para resaltar sus mensajes y tampoco les hablan en el ‘idioma’ que su público habla. Oportunidades desperdiciadas para diseminar nuestros mensajes clave en la mente de nuestro público objetivo y hacer que nos recuerden.

Trump es un gran estratega. Él sabe hasta dónde quiere llevar su marca, así que de forma metódica y disciplinada trabaja a diario para conseguir esa meta, aspirando a lograr su visión, viviendo su misión y reforzando sus mensajes todo el tiempo y en todos lados. 

Mientras la gente se burla de su apariencia de cara naranja y de ‘peluquín’ amarillo que parece que en cualquier momento echará a volar, Trump ha logrado crear una marca alrededor de su imagen física. Su aspecto es distinto y en vez de resultar una desventaja e intentar ser como los demás, se aprovecha de eso e, incluso, ha conseguido hacer de su imagen un icono. Es indiscutible que su ‘peluquín’ amarillo quedará para siempre en el inconsciente colectivo. 

Nuestra marca, como la de Trump, está viva. Y es necesario que se diferencie. No tratemos nunca de parecernos a nuestra competencia, de ser igual a ellos. Destaquemos nuestras diferencias, lo que nos hace únicos. Hagamos que esos atributos que nadie más tiene sean parte de nuestra estrategia de marca, de nuestra imagen visual. Atrevámonos a ser diferentes, porque esa diferencia es la que quedará en la memoria de nuestro público objetivo.

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