Como crear un buen branding.

Branding

Podemos decir que el branding es todo el trabajo que existe alrededor de una marca, desde su creación y puesta en marcha, hasta su continua gestión. Muchas personas consideran que, una vez creada una marca, ésta ya echa a volar por sí sola, pero los que nos dedicamos esto sabemos que la realidad no es esa. El branding es un trabajo continuo, al que dedicar recursos, pero, sobre todo, mucho tiempo. ¡Nunca podemos bajar la guardia! Debemos pensar en nuestra marca como en un hijo al que constantemente hay que atender, alimentar, y que, según crece, más recursos nos exigirá.

El branding es el hijo imprescindible de todo negocio para garantizar su posicionamiento en el mercado. Es un aspecto fundamental de toda compañía que no se puede ignorar si se quiere tener relevancia y visibilidad, además de buena reputación. Y hay que tener presente que no sólo sirve para los clientes, sino para todos los stakeholders que conforman una empresa. ¡El branding es la creación de un vínculo fuerte y perdurable entre nuestra marca y los clientes!

Nuestra marca es un hijo al que hay que constantemente atender, alimentar, y que, según crece, más recursos nos exigirá.

Pero, ¿cómo se lleva a cabo un buen branding? A través de un conjunto de acciones y herramientas que se escogen para acercar nuestra marca al público, de forma que los clientes la tengan siempre presente. El branding se ejerce desde la aceptación de que cada marca debe definirse, planificarse, estructurarse y gestionarse. Y como último paso, promoverse. Cada uno de estos procesos supone la gestión total de una marca, es decir, un plan de branding. Y esta gestión implica tanto una planificación a corto plazo como a largo plazo. 

¿Cuáles son los tipos de branding?

Aunque el objetivo y la forma en que se construye cualquier branding son los mismos, podemos encontrar diversos tipos. Cada uno se aplicará en función de las necesidades de una marca y los objetivos que persiga. Si bien el branding corporativo es el más común de todos, en los últimos años, la estrategia se ha diversificado y el concepto ha evolucionado en muchos modelos distintos para adecuarse a los objetivos más concretos de cada marca. El personal branding, por ejemplo, está dirigido a cuidar la imagen y reputación de las personas. Digamos que es la gestión de nuestra marca personal, y se hace actuando y posicionándonos de forma que nuestro público entienda claramente quiénes somos y el valor que ofrecemos. Para ello es muy importante tener claros nuestros valores, saber por lo que queremos que nos recuerden y trabajar esa imagen de forma íntegra. 

Teniendo en cuenta que cada vez hay más emprendedores que crean sus negocios en base a su propia marca, este tipo de marketing está ganando mucha importancia en el mercado.

Muchas personas tienen el deseo de trabajar para una empresa concreta sólo por la fama que tiene dicha compañía. Y eso es gracias al trabajo que existe detrás del employer branding

Por otro lado, podemos encontrar el employer marketing y este se puede entender a través de un ejemplo muy claro. ¿Verdad que hay empresas en las que resulta una suerte trabajar? Muchas personas tienen el deseo de trabajar para una empresa concreta sólo por la fama que tiene dicha compañía. Y eso es gracias al trabajo que existe detrás del employer branding. Esta estrategia se dirige a construir y mantener la imagen positiva de una empresa, y su objetivo, en vez de ser los clientes finales, son los empleados.

Otro branding muy extendido en la actualidad es el social, cuyo objetivo es aportar valor a una marca a través de su compromiso con un tema o problema. Cada vez somos más los consumidores que buscamos compras empresas que destacan por ciertos valores, ya sean a nivel medioambiental, social, de salud… Y en esto consiste el branding social de las compañías: comprometerse con un propósito más allá de vender, garantizando clientes leales que no pararán de recomendar su marca. 

Ahora que ya conocemos lo esencial del branding y algunos de sus tipos, ¿cómo se realiza el branding de una marca?

Objetivo de marca

Para llevarlo a cabo, lo principal es tener un objetivo de marca, es decir, conocer nuestra marca y lo que queremos lograr con ella. Y para ello debemos investigar y reflexionar sobre quiénes somos y a dónde nos queremos dirigir. Una vez tengamos a nuestra audiencia definida, debemos dar el siguiente paso.

Coherencia

A la hora de implementar y diseñar nuestra marca, todos los elementos que la compongan deben estar alineados con su objetivo, y por lo tanto, ser coherentes a su identidad. ¿A que nos referimos con esto? A que el eslogan, los diseños, el lenguaje que utilicemos en las redes sociales, la tipografía y hasta los colores por los que nos decidamos a apostar, se caractericen por la misma esencia. 

Crear emociones y lealtad

Como comentábamos al principio, el objetivo del branding está dirigido a que nuestra marca sea relevante para nuestros clientes. El propósito de todo branding es cautivar a nuestro público, que deseen todo lo que ofrece nuestra marca. ¿y cómo podemos hacer esto? Acercándonos a ellos a través de las emociones. Recordemos que, el objetivo del buen branding no sólo consiste en hacer una marca conocida, sino deseada, y atribuirle una imagen positiva que se grabe en la mente y el corazón de los consumidores. 

Cada vez que nuestra marca interactúe con el público al que está dirigida, deben causarle una sensación concreta. Sólo así conseguiremos la lealtad. Es decir, que los clientes nos escojan entre las demás marcas.

Recordemos que, el objetivo del buen branding no sólo consiste en hacer una marca conocida, sino muy deseada, y atribuirle una imagen positiva que se grabe en la mente y el corazón de los consumidores.

La gestión de nuestra marca

Teniendo en cuenta lo competitivo que se ha vuelto el mercado, si nuestro branding no le presta nada de atención a cada una de las partes que componen nuestra empresa, podríamos cometer un error fatal. Aunque el cliente es una de las partes más importantes de un negocio y hay que prestarle una atención especial, existen otros elementos involucrados que afectan a una marca, como su equipo y resto de stakeholders.

Una de las malas prácticas que más se repiten en las empresas es no tener en cuenta a sus empleados de nivel inferior y que todas las decisiones se queden en la parte directiva. Pero escuchar las sugerencias de todos los miembros del equipo no sólo mejora los productos, sino que nos puede llevar a tener un mejor conocimiento de los clientes, sus necesidades y su nivel de satisfacción con nuestra marca. No sólo porque ellos saben que quiere el cliente de forma directa, sino también que, al considerar su opinión e impresiones, ellos demostraran un afecto invalorable hacia la marca.

Escuchar las sugerencias de todos los miembros del equipo no sólo mejora los productos, sino que nos puede llevar a tener un mejor conocimiento de los clientes, sus necesidades y su nivel de satisfacción con nuestra marca.

Al principio de este post comentábamos un aspecto muy importante que ninguna compañía debe olvidar: el branding es una marca es un proceso que nunca concluye. Es decir, la gestión de una marca es un trabajo constante. Para llegar al corazón de nuestro público objetivo, debemos cuidar nuestra marca cada día. Como ya hemos dicho, es branding es la forma en que una compañía cuida a su hijo.

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